Decidir buscar ayuda requiere mucho coraje.
Quizás decidiste buscar terapia tras un cambio importante en tu vida, como un ascenso, una mudanza, una ruptura o la llegada de un nuevo miembro a la familia. O tal vez llevas años lidiando con ansiedad, depresión o pensamientos intrusivos, pero ya no puedes esperar a que las cosas mejoren por sí solas. O quizás no tengas del todo claro qué te ocurre; simplemente sabes que algo no va bien y que necesitas cambiar.
